No todas las formas de caída del cabello tienen el mismo origen ni requieren el mismo tratamiento. Dos de las más comunes, la alopecia areata y la alopecia androgénica, se confunden fácilmente si no se analizan con precisión. Aunque ambas afectan a los folículos pilosos, sus causas, evolución y abordajes clínicos son muy distintos. Saber identificarlas correctamente nos permite actuar de forma más efectiva y personalizada. Desde Pivaz, analizamos a fondo las diferencias entre alopecia areata y alopecia androgénica, cómo se presentan y qué soluciones existen para cada una.
Diferencias entre alopecia areata y alopecia androgénica
Identificar si se trata de alopecia areata o alopecia androgénica es el primer paso para actuar con eficacia. Podemos tratar ambos casos si los detectamos a tiempo. Por eso, ante los primeros signos de pérdida capilar, lo más recomendable es un diagnóstico capilar para saber a qué tipo de alopecia nos enfrentamos.
Antes de tomar una decisión sobre qué tratamiento seguir, debes entender cómo se comporta cada tipo de alopecia. Para ello, vamos a estudiar sus principales diferencias, desde el origen hasta los enfoques terapéuticos más adecuado.
¿Por qué se cae el pelo?
La alopecia areata es una enfermedad autoinmune. El sistema inmunológico ataca por error los folículos pilosos. Esto provoca la caída del pelo en zonas localizadas de forma repentina. Suele comenzar con pequeñas áreas redondas sin cabello, especialmente en el cuero cabelludo. No obstante, también afectar cejas, pestañas y barba.
En cambio, la alopecia androgénica, conocida como calvicie común, tiene un origen hormonal y hereditario. Se debe a la sensibilidad de los folículos a la dihidrotestosterona (DHT), una hormona derivada de la testosterona. Esta sensibilidad provoca un pelo debilitado progresivamente, que se vuelve más fino hasta desaparecer.
Caída de pelo por zonas
La alopecia areata se manifiesta como parches redondos sin pelo, que aparecen de repente. En muchos casos, vemos piel de estas zonas completamente lisa. Puede haber brotes espontáneos y recuperación parcial o total del cabello, aunque en algunos casos avanza y afectargrandes zonas.
Por otro lado, la alopecia androgénica sigue un patrón predecible. En los hombres, comienza con el retroceso de la línea del cabello y adelgazamiento en la coronilla. En las mujeres, se presentarse como un ensanchamiento en la zona central del cuero cabelludo sin pérdida total. Esta alopecia evoluciona lentamente y es permanente si no se trata.
¿A qué edad empieza la alopecia?
La alopecia areata puede aparecer a cualquier edad, incluso en la infancia o adolescencia. No hay un patrón fijo, y puede afectar tanto a hombres como a mujeres por igual. La alopecia androgénica, en cambio, suele comenzar a partir de los 20 o 30 años, volviéndose más evidente con el paso del tiempo. Es más común en hombres, pero también se presenta en mujeres, sobre todo tras la menopausia.
Evolución alopecia areata y alopecia androgénica
La alopecia areata tiene una evolución imprevisible. En algunos casos, el pelo vuelve a crecer sin tratamiento. En otros, los brotes se repiten o incluso se extienden, llegando a afectar a todo el cuerpo.
La alopecia androgénica tiene una evolución progresiva. Sin tratamiento, la pérdida de cabello avanza con el tiempo y rara vez se recupera de forma natural. Sin embargo, puede estabilizarse y mejorar con las terapias adecuadas.
¿Cuál es la alopecia más frecuente?
La alopecia androgénica es la forma más común de pérdida de cabello en adultos. Afecta hasta al 80 % de los hombres y al 40 % de las mujeres en algún momento de su vida. La alopecia areata es menos frecuente, aunque puede presentarse en personas sanas sin antecedentes familiares.
¿Cómo se diagnostica la alopecia?
Diagnosticamos la alopecia areata mediante una exploración clínica. En algunos casos, es necesaria una biopsia o análisis para descartar otras enfermedades autoinmunes asociadas.
Para la alopecia androgénica, exploramos la historia familiar, el patrón de caída y del cuero cabelludo. También podemos complementar el diagnóstico capilar con estudios de tricología y análisis hormonales.
Tratamientos para la alopecia areata y alopecia androgénica
Los tratamientos para la alopecia areata incluyen corticoides tópicos o inyectados, inmunomoduladores y terapias con luz ultravioleta. También usamos tratamientos tópicos que estimulan el crecimiento del cabello. En casos leves, a veces optamos por esperar y observar, ya que puede haber recuperación espontánea.
En el caso de la alopecia androgénica, los tratamientos más utilizados son los inhibidores de la DHT (como el finasteride), los estimulantes del folículo (como el minoxidil) y terapias de bioestimulación capilar, como el PRP o la mesoterapia capilar. Cuando la pérdida es avanzada, la solución definitiva es el injerto capilar.
En muchos casos, los tratamientos combinados frenan la caída y estimulan el crecimiento del pelo. La clave está en adaptar el plan terapéutico a cada persona, considerando su tipo de alopecia, estado de salud y expectativas.
¿Notas una caída de pelo anormal? ¿Tienes dudas sobre tu tipo de alopecia? En Clínica Pivaz, realizamos un estudio capilar personalizado para ofrecerte la mejor solución, ya sea con tratamientos médicos, terapias regenerativas o injerto capilar. Contáctanos y da el primer paso para recuperar tu cabello y tu confianza.

